Desde nuestra página web, quiero explicaros por qué hemos puesto en marcha estas iniciativas para ayudar un poquito a salir de esta situación que a todos nos asola.

Antes de nada, quiero comenzar con una crítica y mi reconocimiento hacia nuestros mayores:

La España actual es lo que es, principalmente, gracias a los españoles. Pero los jóvenes, aunque lo harán en el futuro, aún no han tenido tiempo de hacer nada o muy poco. Por lo tanto, los vivos que han hecho a nuestra España son las personas mayores que están entre nosotros y la mayoría de los que han fallecido con esta pandemia. Ellos han sido los grandes protagonistas del avance de nuestro país en los últimos cien años. Muchos sacrificios, mucho trabajo, mucho amor y mucha lucha, para conseguir un país como España.

Estos mayores, ahora, cuando ya no pueden casi valerse por sí mismos, contraen una enfermedad y cuando van al hospital les dicen que no hay sitio, que se queden en casa. Que los que hay, están reservados para otros. Obviamente, los que dicen esto no son sino meros ejecutores de órdenes superiores que olvidan el pasado. De unos gestores que no han estado a la altura, a la hora de prevenir lo que ha sucedido.

Esos, nuestros mayores, ahora, después de sus sacrificios, resulta que ahora son una carga. A mí no me parece justo.

Hay personas, que cuando aparecen situaciones como la que nos arrecia, se unen, se ayudan y se movilizan para hacer, desinteresadamente, lo que puedan, para ayudar a salir de ellas. Otros, aprovechan para hacer negocio, para enriquecerse y para hacer su marzo, su abril y … su agosto. No saben esos que la gratitud, el agradecimiento y el reconocimiento valen más que el dinero.

Pusimos en marcha la fabricación de viseras y máscaras de protección para entregar a los distintos centros que las pudieran necesitar. Porque ante todo, hay que proteger a los que arriesgan su vida por cuidarnos y protegernos. Y es ilógico, irresponsable e incluso muy estúpido, enviarlos al campo de batalla sin la protección adecuada.

También pensamos que para aquellos a los que sus pulmones, por una razón o por otra les podían fallar, lo que más podrían necesitar era el oxígeno. Por eso, diseñamos, fabricamos y pusimos en funcionamiento, dos prototipos que aumentan la concentración de oxígeno en el aire. Nosotros de eso no sabíamos nada (no es nuestro negocio ni lo va a ser). Pero había que ayudar en lo que considerábamos más útil y de ahí la razón de esta aventura.

Quiero agradecer desde el fondo de mi corazón a las personas (porque son los protagonistas) que han hecho posible lo que hemos conseguido. No sé cuánto puede esto ayudar en la situación en que estamos, pero de lo que no me cabe duda es de que todos los que han colaborado, lo han hecho con su mejor voluntad y de forma completamente desinteresada.

Muchas gracias a todos ellos y a los que estáis leyendo esto y podéis difundirlo o ayudar en esta causa. A todos mi agradecimiento y el de los que hemos estado involucrados en este proyecto.

Alberto Adarve